Claustro
No cerré los párpados,
se me murieron los ojos
por un rato,no así mi tacto,
y pude ver
todo amanecer
mientras se helaba el pasto,
olí todo con mis ojos muertos
mientras se secaban mis pasos,
no era el sol
que nacía bajo el asfalto,
mis pupilas dormidas
miraban alto el cieloraso,
y no amanecía allá abajo
(tres escalones más al costado
estaban los pedazos,
los brazos,
el enjambre de manos)
.
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