miércoles, 16 de mayo de 2007

Somos.

Percepciones de lo absurdo.
Realidad.
Ficciones.
Mentira
(y lo real puede construírse).
Agonías literarias.
Huecos.
Oscuridad.
Mar seco.
Las miradas absortas.
El ahogo constante.
la vida misma.
Extrañezas.
Los ojos profundos.
Ausencias de color.
Oídos sordos.
Hoy no hay.
Somos la literatura marginal,
el futuro,
el destino de los días,
la nada.






De los oficios.

No menospreciemos
el viento
el vértigo de sentir
el alma quebrada
el dolor de
la última cortada
la sangre que borbotea
en las venas hirvientes
el artificioso
oficio de amar
la verdad
y el ahogo de los incesantes días .
No menospreciemos
las noches de
insomnio
el rojo de la mañana
las agonías de todos
los espacios
el tiempo
que pasa violento
la fiebre de la
locura
y el hedor
de lo podrido.
La locura.
No menospreciemos
el oficio del poeta.
La locura.
La locura.

Acaso

Acaso el hedor
de aquel viejo recuerdo.
Acaso el candor
del antiguo remedio.
Y noches sofocantes
y agua y sangre y polvo
corriendo por las venas.
y el incendio de la carne
y el incienso de la mañana.
Acaso el sabor de todo el mal.
Acaso el amor
de la humanidad.
¿No es acaso temor?
(escaso el amor,
escaso el tiempo).
Y heridas cerradas,
pero cicatrices,
pero cicatrices.
¿Pero cicatrices,
acaso?

Percepción

El delicioso caminar de los días.
Pasos imperceptibles.
Visitábamos lo absurdo,
conocíamos de a poco lo familiar.
Las miradas absortas.
Lo inútil.
Delirio.
Sangre pagana.
Las luces de los fuegos,
las sonoridades de la noche.
Ritmo,baile,fogaradas.
Vibración.
y mientras
nos acostumbrábamos de a poco a lo absurdo,
conocíamos lo familiar.

Paisaje de Julio

Jardín de julio.Paisaje lírico.
Recuerdo algún rincón allá a lo lejos,
ahí donde bebíamos a grandes tragos
los crepúsculos de los días,
ahí donde hacíamos fulgurar los horizontes calmos.

( en la multitud de agobiante naturaleza
avasallaba la profundidad de sus ojos,
la fragilidad de sus movimientos acompañaba
el triste crujir de las hojas bajo sus pies)

Reposábamos sobre la brisa,
acariciábamos el egoísmo del viento helado,
ahí donde las flores congeladas envidiaban nuestro hedonismo,
ahí donde se mezclaban los humos herbáceos de la mañana
con su fragor inconfundible.

Paisaje de julio,
ahí donde conocimos lo absurdo de las angustias.
Recuerdo algún rincón allá a lo lejos,
hacíamos fulgurar nuestro horizonte calmo.
Jardín lírico.