He aquì
He aquì.
Otra vez te viste trazando rectas
en el vientre maculeado.
Otra vez sentiste las serpientes en el estòmago
( el polvo y las mariposas muertas en tu cama).
Te entregàs al vèrtigo,
vomitàs tremendos espasmos.
He aquì.
Bebès los restos.
Sentìs el efecto del veneno.
Otra vez escupiste sobre el sucumbir de las carnes.
De profundidades no hablar.
Se llenaron tus cuerdas vocales
de caldeados musgos.
He aquì.
Abominables temblores de los cuerpos en el fuego.
Otra vez babeaste sobre su boca
todas tus miserias.
Recorrès sus abismos
etcètera
etcètera.
He aquì.
Mordès su amor hasta hacerla sangrar
(y ella rìe y gime y se estremece).
Sabès de sus desgracias.
La hacès gritar
(eso te encanta).
Lamès sus pàrpados.
Otra vez te viste irrigando sangre
a todos los extremos de tu ser.
He aquì.
Se levanta la bestia harpìa.
Abrìs el libro
y leès de punta a punta
todos los placeres reservados
a su poesìa.
Otra vez besàs sus costados.
Abandonàs sus piernas.
He aquì.
El nectario.
Ella ama tus mentiras,
vos enloquecès.
Otra vez conocès el vacìo.
Ella se fue.
Tus ànimos lìquidos
calmaron la electricidad de tus venas.
Reposàs en la fiebre.
Exacerbàs tu delirio.
Y lo sabès,volverà.
Otra vez reìs de miedo.
Recuperàs el brillo de tus pupilas dilatadas.
Sos testigo del retornar del animal
a su rebaño.
El amor infinito,
he aquì.