A propósito de los poetas de la mugre.
Un poeta,un buen poeta,
tiene que conocer todos los vicios,
curtirse,
amarlos hasta la repugnancia,
el frenesí descontrolado,el alcohol,las mujerzuelas
(y acá pego una frenada,porque
me acuerdo que soy del sexo femenino,
en ese caso,
toparse con hombres que anden con mujerzuelas,
de preferencia también poetas de la mugre).
tiene que ser despótico,
llevar el hedonismo como estandarte,
ser un fracaso lleno de versos,
tanto buenos como malos,
porque un buen poeta siempre
escribe
algunos versos malos.
tiene que amar la vida tanto como odiarla,
sentir mucho y no sentir nada,
absorver toda la mierda
de los demás
y escupírsela en la cara,con tinta y con papel,
con saliva y gritos,
con risas y con miedo.
tiene que conocer la locura,
recorrerla,
bordearla,
amarla,
adentrarse en ella
como en el mejor de los coitos,
roerla,
usarla y tirarla
(ah!pero un poeta sabe que nunca
la abandona,ella es la mejor
y más sabrosa mujer).
un buen poeta tiene que haber escrito
de todo lo que lo rodea,
su mundo es un papel y su cerebro el lápiz,
debe conocer todos los colores,
pero siempre debe tener preferencia
por el gris,
para no caer en extremos.
Debe escribir,sobre todo,
del engaño,
de la mugre,
del amor de la mugre.
Un buen poeta no debe reparar,nunca,
en el uso correcto de las palabras,
ni cohesión,ni ritmo,ni qué mierda,
tinta
papel
bla
bla.
Debe amar tanto la muerte
como la vida,porque un buen poeta
sabe
que ninguna de estas dos cosas inertes
son el principio ni el fin de nada,
y nunca debe darle principio ni fin a nada.
Un poeta no se amolda a relojes,
ni a horarios,
no tiene nada en la vida
porque ya lo tiene todo,
un cuadernito y un lápiz
consigo todo el tiempo,
todos los días,
y eso basta.